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Aftas y herpes: Principales diferencias entre ellos y cómo actuar

Aftas y herpes: Principales diferencias entre ellos y cómo actuar

Si alguna vez has tenido o tienes actualmente una lesión en la boca o a su alrededor, probablemente te hayas preguntado si es un herpes o un afta. Pero, ¿sabes cuál es la diferencia entre afta y herpes? ¡Sigue leyendo para poder diferenciar estos dos tipos de problemas para la próxima vez que las sufras! Una vez las diferencies, sabrás qué pasos debes seguir para curarlas. Una de las cosas que tienen en común es que las dos son molestas y que necesitan de seguir un tratamiento. ¡Nuestro equipo de dentistas en Terrassa te lo cuenta!

¿Cómo diferenciar un afta y un herpes?

Para poder empezar a explicar el herpe vs afta, vamos a empezar por definir qué es cada uno por separado así será más fácil reconocer una de estas lesiones la próxima vez que las veamos.

Un afta bucal es una úlcera que puede aparecer en cualquier lugar de la cavidad oral. Se trata de una lesión benigna por completo que, a pesar de no ser contagiosa, es muy molesta pudiendo representar un problema a la hora de hablar, reír, comer o besar. En cambio, un herpes labial (conocido popularmente como calentura), es una infección provocada por el virus del herpes simple y que aparece en los labios, la boca o las encías.

El herpes está causado por un virus, por ende, es muy contagioso, por lo que es indispensable tomar medidas de prevención contra cualquier tipo de contacto directo e indirecto. El virus se suele contraer en la infancia o adolescencia, pero se desarrolla cuando aparece un factor desencadenante.

Diferencias en el aspecto

Una de las diferencias entre aftas y herpes es el aspecto. Las aftas, también conocidas como llagas o úlceras bucales, tienen una forma ovalada, un color blanquecino y no tienen pus. Aparecen dentro de la boca, es decir en el interior de los labios, en las encías, la lengua o el interior de la boca (mejillas).

Sin embargo, un herpes se asemeja a una espinilla y suele encontrarse alrededor de la parte exterior de la boca. El herpes se caracteriza por sus ampollas dolorosas y con fluidos que aparecen en la nariz, barbilla y alrededor de la boca e inclusive en su interior.

Diferencias en el tamaño

Otra diferencia entre afta y herpe es el tamaño. Normalmente, las aftas son de tamaño pequeño (entre 2 y 8 mm de diámetro) y, cómo ya hemos visto, solo salen dentro de la cavidad bucal. Es decir, las aftas de más de 1 cm son muy poco frecuentes. Asimismo, solo sale una o dos a la vez. Son raras las ocasiones en las que aparecen más a la vez.

El herpes en cambio es más grande y más visible y se puede extender más fácilmente. Dependiendo de la persona, pueden salir varias lesiones a la vez.

Diferencias en el tratamiento

Cómo es de esperar, afta y herpes no comparten el mismo tratamiento, puesto que uno es una infección vírica y la otra no.

Normalmente, las aftas no necesitan tratamiento ya que suelen desaparecer en una semana, aproximadamente. Si que es cierto que existen ciertas recomendaciones para hacer las molestias más llevaderas. Por ejemplo, se recomienda comer cosas blandas, evitar alimentos muy condimentados o ácidos, reducir el nivel de estrés y realizar lavados con soluciones desinfectantes para prevenir infecciones, también se recomienda el uso de soluciones y geles antiinflamatorios para reducir las molestias.

En el caso del herpes, es como el afta, no existe un tratamiento para el herpes pues desaparece solo. Lo que sí que existen son tratamientos o prácticas para aliviar sus molestias. Asimismo también se pueden utilizar analgésicos, soluciones y geles cutáneos o apósitos para las molestias. En la farmacia existen pomadas específicas para el herpes. Cuando se tiene el herpes se recomienda evitar la exposición excesiva al sol y aplicarse un protector solar en los labios, así como lavarse las manos más a menudo, especialmente después de tocarse la lesión.

¿Qué hacer en caso de tener un afta o un herpes?

Ahora que ya hemos visto que entre herpes y afta diferencia hay mucha, y que ya sabemos identificar cada una de estas lesiones por separado, vamos a ver qué se puede hacer en caso de tener un afta o un herpes.

Cómo hemos ido comentando a lo largo del artículo, tanto aftas como herpes aparecen y desaparecen solos al cabo de un par de semanas en el caso de las aftas y de 2 a 4 semanas en el caso de los herpes. Así que cuando aparecen no hay mucho que podamos hacer, excepto seguir los tratamientos que hemos nombrado.

En algunos casos, el afta puede no desaparecer en dos semanas, de ser así, sería conveniente acudir a la consulta del dentista para revistar que todo está en orden. En algunos casos, las aftas que no se curan pueden ser un signo de una enfermedad subyacente, como problemas gastrointestinales, una infección o, en el peor de los casos, cáncer. Por eso es importante tenerlas controladas y avisar al odontólogo si se es propenso a sufrir este tipo de lesión.

En el caso del herpes, por lo general, también desaparece por sí mismo en el plazo de 2 a 4 semanas como mucho. En caso de no sanar en este plazo de tiempo o sea muy extenso, esté acompañado de molestias en los ojos o aparezca con mucha frecuencia, es aconsejable pedir una cita con el médico de cabecera o con un especialista en salud bucodental para que haga una analítica y una revisión para asegurarse de que todo está bien.

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